Con la reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, hoy los mexicanos pueden producir electricidad desde el techo de sus casas o negocios, mediante esquemas de generación distribuida limpia, como los paneles solares.

La Secretaría de Energía presentó hace unos días los requisitos para la instalación de pequeñas centrales de generación (con capacidad menor a 0.5 megawatts) y su interconexión a la red de distribución.

Este tipo de centrales pueden ubicarse en el mismo punto o muy cercanas al lugar donde se consume la electricidad, sin necesidad de transportarla a grandes distancias, lo que permite a los usuarios cubrir parte o el total de sus necesidades de consumo eléctrico y, así, reducir los costos de su factura.

A nivel global, estamos observando una baja mundial en los costos de las tecnologías  fotovoltaicas. El precio de los paneles solares bajó 75% en los últimos cinco años, lo que hacen que estén al alcance de más personas.

En México, la instalación de paneles solares en hogares y pequeñas y medianas empresas representa 97% de la generación limpia distribuida.

Nuestro territorio tiene un vasto potencial de radiación solar, por lo que las tecnologías fotovoltaicas tienen un crecimiento muy dinámico, al pasar de 0.3 megawatts de capacidad en 2007 a 147 megawatts al cierre del primer semestre de 2016, lo que nos sugiere que esta tendencia a la alza se mantendrá en los próximos años.

Las personas que quieran instalar un panel solar en su casa y vender sus excedentes a la red, tienen ahora claridad y certidumbre sobre el proceso de interconexión.

Los trámites son más sencillos y se han acortado los tiempos de respuesta a las solicitudes de interconexión, a un plazo máximo de 18 días.

La generación distribuida limpia también genera ahorros para los usuarios, para el Estado y reduce nuestra huella de carbono.

Dada la excelente calidad del recurso solar mexicano, un hogar promedio de alto consumo podría autoabastecer hasta 75% de su demanda anual de electricidad con la instalación de un sistema fotovoltaico de 1 kilowatt de capacidad, se logra una reducción importante en el pago de su factura.

Además, con la instalación de paneles solares en generación distribuida equivalente al 1% de la capacidad total de generación del país, el Estado podría obtener un ahorro de mil 500 millones de pesos al año. Se evitaría también el uso de 680 millones de litros de agua y la emisión de más de 1.3 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Si estas medidas se combinaran con la sustitución de equipos de iluminación y electrodomésticos más eficientes, los requerimientos de electricidad de una familia podrían ser cubiertos casi en su totalidad.

Por estas razones, con la reforma energética, proponemos el diseño de una estrategia integral que acelere nuestro paso a las energías del futuro. La meta a 2024, es alcanzar que 35% de la generación eléctrica provenga de energías limpias.

Las tecnologías de generación distribuida democratizan la energía, ofreciendo la opción de que se pueda generar electricidad desde los hogares, al mismo tiempo que se reducen las pérdidas en la red, se mejora la confiabilidad del sistema eléctrico y disminuyen las emisiones contaminantes lanzadas a la atmósfera.